
En un país conocido por su inestabilidad económica, una empresa lleva medio siglo vendiendo reactores nucleares y satélites al resto del mundo. Cualquiera que quiera innovar en nuestra región debería entender cómo lo logró.

A las marcas hispanas les ha costado convertir excelencia en valor en el extranjero. Una familia de zapateros mallorquines muestra cómo lo hispano sin complejos vende.




El pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia, encargado por el Estado a Carlo Scarpa, permanece cerrado. La exposición en sí resulta predecible y fatigosa. Cruzamos el canal hasta Giudecca. Allí, el taller de Mariano Fortuny y Madrazo, un genio granadino apenas conocido en el mundo hispánico, sigue pintando telas un siglo después.













